Gutiérrez Müller, Rodríguez Castañeda, Ramírez Cuevas, portada de proceso: comedia de equivocaciones

La portada del aniversario número 42 de la revista Proceso generó una serie de condenas y apoyos que construyeron un artificial debate y finalmente convirtió el episodio en una grotesca comedia de equivocaciones.
José Luis Camacho
2018/11/06
Última actualización: 2018/11/06 - 3:28 pm

La portada del aniversario número 42 de la revista Proceso generó una serie de condenas y apoyos que construyeron un artificial debate y finalmente convirtió el episodio en una grotesca comedia de equivocaciones.

Al escándalo protagonizado por políticos de Morena y no pocos comunicadores a raíz del título de la mencionada portada de Proceso, se sumaron algunas columnas muy duras en contra del próximo presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

José Woldenberg, un intelectual considerado muy afín al expresidente Carlos Salinas de Gortari, publicó una aplastante columna que titula: “¿Dónde está el Piloto?”.

Para muchos, el titular de la portada de Proceso fue exagerado y no corresponde al contenido de los dos textos que la respaldan.

Uno de ellos, una entrevista de Álvaro Delgado, al constitucionalista de la UNAM, Diego Valadez, quien fue procurador general de la República en el sexenio de Carlos Salinas, justo en el periodo del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

El propio Valadez se sorprendió de la atención que generó la entrevista que concedió a Proceso. Y aprovechó para señalar que su posición es de apoyo a la Rectoría del Estado que anuncia López Obrador y también de una reforma institucional que le dé un sustento necesario para su éxito.

Lo anterior lo expresó vía Twitter ayer, después de la avalancha de reacciones que comenzaron desde el sábado pasado y al parecer continuarán.

Otra airada reacción fue la de la esposa del tabasqueño, Beatriz Gutiérrez Müller, quien se enfrascó en una serie de tuits polémicos con el director de la revista Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda.

En su primer mensaje, Beatriz escribió lo siguiente:

“Todavía no toma posesión y ya está «solo» y a punto del «fracaso». El conservadurismo, de izquierda o de derecha, nubla el juicio y da pie a conjeturas fantasiosas. Los extremos pueden tocarse y abrazarse. Bienvenida la pluralidad y el debate. Lo bueno es el desenmascaramiento.”

Pero Castañeda no se quedó callado y le respondió de forma irónica:

“O sea, doña Beatriz, a @lopezobrador_ ni con el pétalo de una rosa. @revistaproceso es fiel a su historia y a la herencia de Julio Scherer García, a quien bien conoció usted: libres ante el poder y ante quienes aspiran a ejercerlo. Ni de izquierda ni de derecha. Sólo libres.”

Al salir el nombre de Julio Scherer, la esposa de AMLO se aventuró a asegurar que él jamás habría autorizado la publicación de la polémica portada.

Ante la enfática aseguración el director de Proceso, trató de explicar el mensaje que quería enviar el semanario, y le externó que al ser López Obrador una persona, cabe la posibilidad de que fracasé, pues no es infalible.

En medio de toda esta controversia, quien realmente permaneció como un fantasma, fue el próximo coordinador de Comunicación Social del gobierno federal entrante, Jesús Ramírez Cuevas, pues no se le vio por ningún lado con una estrategia efectiva de contención de esta tormenta en un vaso de agua que generó la portada de Proceso.

Al final de cuentas, los grandes perdedores de esta comedia, fuimos los ciudadanos, con la política de desinformación que se está gestando a partir de estas controversias que sólo interesan a sus protagonistas y que siguen dejando soterrado el debate tan necesario sobre los grandes problemas nacionales.

La verdad que es mucho ruido para tan pocas nueces.