#ForosDePacificación y el crimen de #VillasDeSalvácar como herida que no cierra

Con el recuerdo de la masacre de Villas de Salvácar, madriguera inocente del crimen de 16 jóvenes en Ciudad Juárez, a los que el ex presidente Felipe Calderón calificó inicialmente de “pandilleros”, ayer se iniciaron los foros de Pacificación de México.
José Luis Camacho
2018/08/09
Última actualización: 2018/08/09 - 12:46 pm
José Luis Camacho
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Con el recuerdo de la masacre de Villas de Salvácar, madriguera inocente del crimen de 16 jóvenes en Ciudad Juárez, a los que el ex presidente Felipe Calderón calificó inicialmente de “pandilleros”, ayer se iniciaron los foros de Pacificación de México.

En ese lugar tristemente emblemático de la violencia que asola a la nación, Andrés Manuel López Obrador continuó con su arduo trabajo de recomposición del rasgado tejido social y político que hoy presenta la república.

El presidente electo solicitó a los ciudadanos dejar atrás resentimientos producto de los naturales roces producidos en una campaña electoral como fue la de este 2018.

Pidió a los mexicanos actuar unidos para superar los retos del presente e invitó a ejercer el perdón como fórmula inicial que logre la necesaria reconciliación nacional.

El objetivo principal de los llamados Foros Escucha, es precisamente ese, escuchar a todas las víctimas que la violencia ha dejado en México y lo ha convertido en un cementerio.

Un territorio donde los desaparecidos se cuentan por miles; una nación que ha ido perdiendo su capacidad de asombro e indignación ante las atrocidades.

“La participación de las victimas será lo más importante”, aseguró la ex ministra Olga Sánchez Cordero y próxima secretaria de Gobernación, quien desde la campaña ha abogado por un proceso de pacificación con reformas progresistas a las leyes, tales como la amnistía y la despenalización de la mariguana y la amapola.

Ciudad Juárez, es un lugar, repetimos, tristemente emblemático de la violencia que convirtió a México en un campo de batalla, después del inicio de la llamada Guerra contra las Drogas iniciada por el ex presidente panista, Felipe Calderón, en una equivocada búsqueda de aprobación popular para legitimar su gobierno.

Allí en Juárez, en el año 2010, ocurrió la masacre de Villas de Salvárcar, un atentado cometido por presuntos narcotraficantes contra aproximadamente 60 estudiantes de preparatoria, que dejó un saldo de 16 jóvenes masacrados, quienes en su momento fueron revictimizados por Calderón quien los tildó de “pandilleros”.

Ante la presión social, finalmente Felipe Calderón se trasladó a Ciudad Juárez, para encabezar un acto que se llamó “Todos somos Juárez”, cuyo propósito fue reunirse con algunos representantes de la sociedad civil para discutir modificaciones a la estrategia de lucha contra el crimen. ​ En esa ciudad hubo protestas por la presencia de Calderón, que fueron reprimidas por la fuerza de seguridad.

Además Ciudad Juárez es una de las entidades más lastimadas por la desigualdad en todos los aspectos, fue ahí donde hace más de 20 años comenzó la crisis de los feminicidios que después se multiplicarían por el resto del país. Actualmente siete mujeres son asesinadas cada día, el Estado de México, Veracruz, Michoacán, Guerrero y Guanajuato son los estados más afectados, pero la realidad es que se ha convertido ya en una epidemia nacional.

Para el activista y poeta, Javier Sicilia, el asunto ya está demasiado analizado como para andar repitiendo pasos. “Ya, de una vez: a chambear”.

Otras voces que hablan desde la experiencia, dice que los resultados de los foros, sean del tema que sea, siempre quedan en el archivo de los buenos propósitos.

En parte tienen razón.

En los anteriores gobiernos, tanto priistas como panistas, se llevaron a cabo foros, conversatorios, como los famosos “Diálogos por la Justicia”, que recomendó el CIDE, el decálogo en seguridad de Peña Nieto que jamás llegó a concretarse.

López Obrador ha generado una nueva esperanza producto de la verdadera voluntad política que ha demostrado.

En el primer foro para la pacificación estuvieron presentes Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Púbica; Loretta Ortiz, coordinadora del Consejo Asesor para Garantizar la Paz; Alejandro Gertz Manero, asesor en materia de seguridad; y el inminente subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Alejandro Encinas, entre otros.

En medio de protestas de grupos que reclaman justamente que se detenga la violencia, lo cierto es que López Obrador ha dado un importante paso para atender una de las asignaturas que con mayor énfasis la sociedad reclama que deje su condición de seguir irresuelta.

Que sea para bien.

@jlca007